domingo, 13 de marzo de 2011

Está aumentando la frecuencia de los terremotos?

Una nueva tragedia sacude a la humanidad. El viernes 11 de marzo, un terremoto de gran magnitud con epicentro próximo de la costa este de Japón, creó olas gigantescas (tsunami) que desvastaron ciudades sobre el mar. Todavía hoy, dos días después, no sabemos con certeza el número total de pérdidas humanas, mucho menos el tamaño del daño económico.

Todas las veces que ocurre un temblor de esta magnitud las personas sienten (y los medios se tornan un eco de estas preocupaciones) que los temblores están aumentando, que son cada vez mas mortíferos, que tal vez sean una señal del Fin del Tiempo, que todo no es mas que un castigo de la Madre Naturaleza por los excesos del hombre y su tecnología. Y todas las veces la respuesta de los geofísicos es la misma: no, los temblores no están aumentando, ni siquiera en las vísperas del tan aguardado 2012.

Sin ser un especialista en geofísica, tomé datos de terremotos de la Wikipedia (List of 21st-century earthquakes), desde el año 2000. La lista es claramente incompleta y por lo tanto guardé sólo los temblores de magnitud Richter superior a 7. Con ellos hice un gráfico que muestra la magnitud del terremoto en función del tiempo. El resultado, en la figura de abajo:




Magnitud de los terremotos (cruces rojas) en función del tiempo a partir del año 2.000. Sólo terremotos de magnitud superior a 7 son mostrados.

Conclusión, no hay ninguna tendencia a cambiar la cantidad ni la magnitud de los terremotos. El mas intenso de la serie (9,1), produjo un tsunami que desvastó a Indonesia el 26 de diciembre de 2004. Pero, no todos los terremotos intensos provocan tantas muertes. Por ejemplo, el 15 de agosto de 2007, ocurrió un temblor de magnitud 8,0 en Perú que dejó apenas 513 muertos oficialmente.

Con una magnitud de 9,5, el mayor terremoto registrado con sismógrafo, ocurrió en la ciudad de Valdívia, Chile, el 22 de mayo de 1960.

martes, 29 de diciembre de 2009

Apocalípsis 2000

Hace exactos 10 años proliferaba en el Mundo la visión de un próximo Apocalípsis. El año 2000 se aproximaba y con él infaustas premoniciones se difundían sin cesar. No interesa ya que algunos corrigiesen el inicio del milenio, argumentando que recién el año 2001 era el portal del siglo XXI. En realidad no tiene ninguna importancia esa pequeña corrección, está suficientemente demostrado que Cristo no nació el año 1 de la Era Cristiana (que contradicción...!) sino probablemente varios años antes.

Hace 10 años festejábamos el hecho de tirar el número 1 del frente y lo sustituíamos por el 2 y esto, de no mediar un cambio de calendarios, lo haríamos por 1000 años más. No había detrás de esta mudanza otra trascendencia que el haber escogido el sistema decimal de notación. Y esta elección, según algunos, se debió al hecho de que tenemos 10 dedos, y según otros al más puro azar.

Pero los apocalípticos de turno no dudaron en lanzar las más bravas previsiones para el año que comenzaría. Una de ellas, sin embargo, era sólo técnica, las computadoras recibieron una pesada herencia de su época de espartanos recursos: la poca memoria del sistema había obligado a los programadores a abreviar los años a los dos dígitos menos significativos y así a (19)99 le seguiría (20)00. Entonces, el tiempo transcurrido entre un día del año 1999 y otro del año 2000 sería de más de 99 años negativos para una computadora. Este era el famosísimo Y2K Problem. El defecto podría producir un efecto en cascada y un colapso generalizado del sistema bancario, financiero y comercial era temido. Nada de esto ocurrió simplemente porque las corporaciones tomaron sus recaudos y los años previos habían invertido bastante para evitar los problemas*.

Pero el año 2000 nos trajo de regalo un fenómeno astronómico que ocurre no muy frecuentemente, es decir, cada 40 años aproximadamente: la alineación planetaria. En realidad nunca ocurre una alineación perfecta, esta es practicamente imposible ya que las órbitas no están en el mismo plano. Pero tomando el período orbital de los planetas más lentos, Saturno y Júpiter (descarto a Urano y Neptuno porque no son visibles sin telescopios y a Plutón porque no es un planeta), 40 años es el tiempo que les lleva encontrarse próximos uno del otro y esa proximidad debe durar un par de años por lo menos dada la lentitud de sus movimientos. El período de Marte, de poco más de 2 años, hace que se les sume a ese encuentro en algún momento. Venus (~200 días de período) y Mercurio (~ 90 días) pasarán varias veces enfrente de los gigantes. Podemos agregar a la Luna (~28 días) y la visión será perfecta. En la foto de abajo vemos una hermosa conjunción donde sólo falta Mercurio.



Fotografía de la conjunción del 14 de mayo de 2002. Pido disculpas a su autor ya que perdí la referencia...


El 5 de mayo de 2000 tendríamos una conjunción planetaria, sin embargo esta no sería la mejor. Por el contrario el 14 de mayo de 2002 sería la que más objetos simultaneamente colocaría muy próximos entre sí. O sea, el Apocalípsis 2000 vendría demorado por dos años. Además no se trataba de un fenómeno único en miles de años, todo lo contrario, es muy recurrente y ni siquiera podía decirse que fue una alineación perfecta, vean abajo la simulación de viaje espacial que realicé mostrando como se vé tridimensionalmente el encuentro celestial de mayo de 2002.




Simulación 3D de un viaje por el Sistema Solar el 14 de mayo de 2002. Partimos de la Tierra y nos vamos alejando para ver la órbita de los planetas hasta Saturno. Se puede ver que los planetas no quedan sobre una línea recta y que sus planos orbitales son también diferentes. La simulación fue realizada con el programa Celestia


Recuerdo que en aquella época muchos se preparaban para el magno contecimiento. En Brasil, donde estaba viviendo, hubo mucha gente que se desplazó hasta el altiplano en torno de Brasilia porque decían que allí es una región cósmica. Lo cierto es que la alineación de mayo de 2000 vino y se fue, también la del 2002. Los años siguieron pasando. Y hoy celebramos los 10 años del Tercer Milenio.

Los heraldos del Apocalípsis siguen tocando sus trompetas. Sin embargo, todavía estamos aquí. Y no dudo de que aquí estarán los descendientes de nuestros descendientes, para recibir al Cuarto Milenio.


* Para el año 2038 se espera un problema parecido al Y2K. El tiempo es generalmente almacenado en unidades de 32 bits y contado en segundos a partir del 1 de enero de 1970. El 19 de enero de 2038 a las 03:14:07 UTC todos los contadores basados en este sistema volverán a cero y los programas lo interpretarán como 1 de enero de 1970. Este problema es conocido como Y2K38.

martes, 15 de diciembre de 2009

Apocalípsis 2009

Este blog fue creado para hablar de las previsiones de Fin de Mundo en general. En este momento, al compás de las discusiones de Copenhagen, millones de personas en el Mundo sufren, se esperanzan, se aterran con las consecuencias de las posibles decisiones de la cumbre COP15. Hoy no hay otro Apocalípsis que el Apocalípsis climático.

Tengo un rechazo instintivo por la idea del Apocalípsis que me lleva siempre a dudar, sin importar cual es su origen. Pueden ser sumos sacerdotes de piadosas iglesias, gnósticos de conocimientos herméticos o científicos de encumbrados jalones. Aquí mis razones.

1) Me declaro ateo del Apocalípsis, deidad creada para someter por el miedo, al crédulo, al medroso, al carente de esperanza.

2) La historia nos muestra que todos las formas de conocimiento han emitido ya veredictos finales para la Humanidad y todas ellas han fallado hasta el momento. Incluida la ciencia. Sería muy interesante (y de hecho me lo coloco como proyecto para aquel día en que tenga el tiempo que siempre me falta): llevar a cabo una revisión de todas las previsiones que la ciencia ha hecho para el Fin de los Días. Apunto aquí sólo una, que me viene rapidamente en mente: Thomas Robert Malthus defendió con rigor científico a fines del siglo XVIII que habría escasez de comida. Muchos dedujeron a partir de sus ideas que la humanidad perecería por hambrunas generalizadas. El Malthusianismo de vez en cuando vuelve a escena, la última vez que lo recuerdo fue en la década del '70, pero hoy mayormente ha sido olvidado porque fuimos capaces de desarrollar técnicas para mejorar el rendimiento de las cosechas y porque en definitiva, la humanidad siempre encuentra los caminos de realimentación que hacen que ese destino cruel no llegue.



Thomas Malthus
Thomas Robert Malthus (1766 - 1834), economista inglés, autor del Ensayo sobre el principio de la Población (1798) en el que afirma que mientras el número de habitantes crece en progesión geométrica, la producción de alimentos lo hace en progresión aritmética. Es fácil concluir a partir de este modelo que en un futuro cercano se producirá una hambruna generalizada.

3) La teoría del cambio climático no me cierra. Es decir, no es que no crea en el cambio, lo que no me cierra es el Apocalípsis. Incluso considerando que las conclusiones publicados no están equivocados y la temperatura haya subido 0,74 ºC entre 1906 y 2005, las conclusiones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) me parecen exageradas. Muchas de ellas se basan en modelos que sabemos incompletos. Y que son incompletos lo sabemos porque ninguno de esos modelos fue capaz de predecir con suficiente anticipación hechos como la nevada del 9 de julio de 2007 en Buenos Aires. Y ninguno de esos modelos es capaz de explicar por qué el hielo de la Antártida no disminuye, o porqué no hay más ciclones tropicales (hechos reconocidos por el propio Panel). Puesto de otra manera, el modelo de producción de alimentos de Malthus al que me referí antes no estaba equivocado, era, simplemente, incompleto.

4) Hay una idea generalizada de que la Naturaleza mantiene un equilibrio que el hombre vino a quebrar. El propio informe del Panel dice textualmente, "El calentamiento atropogénico puede generar algunos impactos abruptos e irreversibles, dependiendo de la tasa y magnitud del cambio climático" (traducción mía). Sin embargo sabemos que la vida es un proceso termodinámico irreversible, y que por eso está fuera del equilibrio siempre. Lo que llamamos equilibrio no es más que una sensación creada por una mirada fugaz, tanto espacial como temporal.

Hace 60.000 años, la temperatura de la superficie de la Tierra era 8ºC inferior a la actual (un cambio 10 veces mayor que el actual si aceptamos las conclusiones del Panel). La vida no desapareció y aún más, había un mamífero bípedo, que vivía en cavernas y que probablemente ya había descubierto su subjetividad, que hoy llamamos homo sapiens sapiens y que sobrevivió a ese invierno extremo en condiciones bastante menos ventajosas que las actuales. Es más, ese episodio,un prologandísimo y severo invierno, ocurrió no una sino cuatro veces en los últimos 400.000 años. Y el homo sapiens sapiens soportó las cuatro veces esas condiciones extremas.

No voy a entrar aquí en el análisis económico y geopolítico de todo el entorno relacionado al Cambio Climático. Me excede. Hablo como un científico acostumbrado a lidiar con instrumentos de medida, datos y modelos. No creo que todo sea mentira. Una parte es verdadera. Me resta todavía saber cual.

PS.: Uno de los textos más angustiantes que he leido recientemente es el informe del IPCC. Deja a uno sin aliento.

sábado, 14 de noviembre de 2009

2012: El Site

Mi silencio de los últimos meses tiene un motivo. Después de mucho trabajo pude lanzar en Internet ayer, 13 de noviembre de 2009, a 2012: La Hora Última, un site enteramente dedicado a las profecías de fin del mundo para el año 2012.

Es un site en construcción: como un blog iré colocando poco a poco distintos artículos que forman el plan de la obra. La idea es ir más allá de simplemente analizar las profecías sobre el 2012, ahí también tendremos secciones que expliquen con claridad las cuestiones científicas que abordan las profecías. Y algo de la historia maya. Un site bilingüe (español/portugués) como todos los que he encarado ultimamente.

Los invito a disfrutar de este nuevo proyecto que, espero, cubra sus espectativas.

lunes, 26 de octubre de 2009

2012 en 2220?

Como dijimos muchas veces ya, toda la idea del apocalípsis de 2012 empieza con la verificación de que el 21 de diciembre de ese año, llegará a su fin el Ciclo Largo, uno de los ciclos del calendario maya. Sin embargo, un detalle que debe ser considerado es que cuando llegaron los conquistadores españoles, el Ciclo Largo no era utilizado más por los mayas, y, por lo tanto, no es posible hacer una correlación directa entre ese calendario y el nuestro.

La mayor parte de los estudiosos modernos acepta un trabajo hecho por Goodman, Martínez y Thompson (conocido por GMT) que sustenta la previsión del fin del Ciclo Largo en 2012. Pero este trabajo no es el único. Segun un estudio de Herbert Spinden, el inicio del ciclo maya comienza 260 años antes, o sea que el tan temido día del Fin del Mundo ya ocurrió y ni nos enteramos.

Otros trabajos colocan la misma fecha mas adelante: por ejemplo George Vaillant agrega 260 días a los valores obtenidos usando la correlación GMT. Y ahora acabo de conocer un estudio de Andreas Fuls, geodesta del Instituto de Geodesia de la Universidad Técnica de Berlin que dice que el fin del Ciclo Largo será en 2220. Le pedí a Andreas una copia del trabajo para analizarlo con tranquilidad.

De cualquier forma es interesante ver como no tenemos ni siquiera seguridad de cuando podría ocurrir el evento, visto que los creadores del sistema ya no están entre nosotros. Resalto que ninguno de los profetas del 2012 es autenticamente maya. Pero, incluso si lo fueran, la cultura maya clásica que dio origen al calendario y sus ciclos está mayormente perdida desde antes de la llegada de los españoles.

Todo esto no hace más que reforzar mi convicción de que 2012 es sólo un mal entendido, una interpretación equivocada y amplificada en una época de débiles esperanzas.

lunes, 3 de agosto de 2009

Los Mayas no han muerto

Es una idea común que los mayas desaparecieron antes de la llegada de los españoles. Esta idea cobró tanta fuerza que hoy existen relatos (y hasta documentales de TV!!) que cuentan la historia de un pueblo que abandona sus ciudades para marchar hacia algún destino celestial.

Y sin embargo, como ya lo hemos dicho, los mayas no han muerto, ni su cultura ha desaparecido. Están allí, en el mismo lugar donde estaban 500 años atrás cuando llegaron los conquistadores.

Para ser concretos: el pueblo maya nunca se organizó en una nación, sino en torno de Ciudades Estado. Estas ciudades tuvieron su apogeo y decadencia. La más esplendorosa de todas, Tikal, perdió su poder muchos años antes de la llegada de los españoles. Pero la identidad maya, reflejada en la lengua, tradiciones, arte, etc, continuó. Fue arrasada por los españoles, y las enfermedades europeas. Pero a pesar de esto, hoy en día más de 6 millones de personas hablan maya, viven en chozas de barro, tejen sus ropas y crean sus vajillas.

Lamentablemente una nueva amenaza se cierne sobre el pueblo maya que vivió relativamente a salvo los últimos 500 años. La globalización está consiguiendo cambiar las ropas tejidas en sus propios telares por confecciones chinas, y las vasijas de barro están siendo sustituidas por potes de plástico. Además una onda de pillaje a los restos de sus antepasados para alimentar un ávido mercado negro arqueológico, está amenazando seriamente su memoria.

Por qué tanto misterio entonces? En parte fueron los españoles los responsables, cuando sojuzgaron al pueblo maya: mataron a sus reyes, sacerdotes y escribas. Las claves de la escritura se perdieron, así como buena parte de los conocimientos sobre la cultura. El pueblo se arregló como pudo para transmitir las tradiciones. Pero hoy en día se ha logrado descrifrar buena parte de los jeroglíficos mayas. Si los cazadores de tesoros no llegan a acabar con lo poco que queda de la época dorada de la civilización maya, podremos entender mejor su historia. Y también la nuestra.

lunes, 27 de julio de 2009

Nunca estuvimos en la Luna (!?)

Hace 40 años, apenas un niño, pensaba que hoy estaría de vacaciones en la Luna. En realidad no lo pensaba, era una certeza. Parecida a la que ahora tengo de que mañana estaré en la oficina a las 7 de la mañana. Mi tío abuelo decía que eran todas patrañas, inventos de Hollywood y que nadie había salido de la Tierra. Mi tío abuelo había nacido hacia 1895, antes de los aviones, el teléfono, la televisión... No me extrañaba su incredulidad. Pero sí me preocupa la actual onda de escepticismo sobre la realidad de una de las mayores hazañas de la humanidad.

Hace unos años escribí un artículo sobre a Falacia Lunar que no voy a repetir ahora aquí. Por eso prefiero continuar reflexionando sobre el motivo por el que tanta gente es inducida a no creer. Al principio mi reacción era de indignación, sentía que unos pocos habían conseguido convencer a unos muchos con fines puramente comerciales. Hoy tengo una visión menos conspirativa, si hay tanta gente que no cree, debe haber algún motivo más poderoso. Al final de cuentas no creo que la prensa tenga tanta capacidad de convencimiento.

Pienso que el motivo principal es que nunca más retornamos a la Luna. El programa Apollo comenzó en 1961 cuando el presidente de los EEUU, John F. Kennedy anunció que antes del fin de la década la NASA iría a colocar un hombre en la Luna. Sin embargo su fase más conocida comienza en diciembre de 1968, cuando la misión Apollo 8 orbita alrededor de la Luna. La gloria vendrá con la Apollo 11, el 20 de julio de 1969: dos astronautas colocan sus piés sobre el polvoriento suelo lunar. El interés se mantiene y hasta crece con la misión Apollo 13, que casi acabó en tragedia (interesante, esta es la única misión que mereció una película!). Luego vendrán varias misiones más, algunas con el simpático tractorcito. Pero finalmente, los espectadores comenzaron a cansarse, volcaron su interés en cuestiones más mundanas como la Guerra de Vietnám o el escándalo de Watergate. La economía norteamericana pasaba por una crisis, así que en 1975 el programa fue cerrado. Sin embargo, el último vuelo tripulado a la Luna partió de Cabo Cañaveral el 7 de diciembre de 1972.

O sea que la fase gloriosa duró apenas cuatro años. Confieso que para mi fueron infinitos días, pero claro, era sólo un niño. Y hoy, a 40 años de aquellas epopeyas, parece un lapso muy breve, un instante apenas. Olvidamos la cantidad de veces que vimos las escenas de los poderosos motores del Saturno V lanzando llamaradas rojas (El verano del Cohete como poéticamente lo definió Ray Bradbury), los técnicos frente a sus pantallas de control en Houston, la gente en Cabo Cañaveral aplaudiendo, vivando.

A pesar de que la exploración espacial continuó, quedó estancada. Como dije al principio, yo esperaba estar de vacaciones en la Luna ahora. Y por el contrario, hace años que luchamos para construir una estación espacial, bastante menos ambiciosa que las que hemos visto en las películas de hace 40 años. Hay que agregar que tuvimos dos tragedias con el transbordador espacial. O sea, la tecnología aún no se desarrolló lo suficiente. Ir al espacio continúa siendo un juego arriesgado y carísimo que pocas naciones han conseguido. Marte está muuuuuy lejos... Y las estrellas aún en un infinito inalcanzable.

Por suerte tenemos mucho tiempo por delante. Soy un trekkie que cree que nuestro destino está en las estrellas. Es sólo cuestión de tiempo y perseverancia.