lunes, 25 de agosto de 2014

Lucy y el mito del 10%

Morgan Freeman, en su papel de un neurocientífico, mira a su platea y le dice muy seriamente, "Es fascinante sabe que el ser humano usa apenas el 10% de su cerebro".  Esto se ve en el trailer de la película que protagoniza Scarlett Johanson: Lucy. Mas tarde, en el mismo trailer alguien le pregunta a Freeman, que ocurriría si pudiéramos usar el 100% del cerebro: "No tengo la menor idea" responde el científico, mientras las imágenes nos muestran los poderes increíbles que Lucy-Johanson parece haber adquirido por culpa de unas drogas que le administraron.  La película se estrenó hace unas semanas en EEUU y recién  en septiembre en Brasil. No la he visto por supuesto, así que sólo puedo hablar por las pocas escenas del trailer.  Pero me llama la atención el retorno al mito del 10%.  

Hace más de 10 años escribí un artículo sobre el tema que se publicó en la Revista Exactamente (Nro 24, Octubre 2002).  Como veo que no ha perdido actualidad, lo copio casi íntegro más abajo. 

Supermentes devaluadas: el mito del 10%


Promediaban los años 1970 cuando por primera vez escuché la teoría de que nuestro cerebro está subutilizado. "Usamos un 10% de nuestra capacidad. Einstein, llegó a usar apenas el 20%!" La afirmación, más que verosímil era profética augurando un porvenir dichoso. Tal vez podríamos encontrar la forma de utilizar el 90% restante y elevarnos así a una estatura 5 veces superior a la de Einstein. Tal vez podríamos, como el célebre Juan Salvador Gaviota de R. Bach, una de las novelas señeras en la divulgación del mito de las Supermentes, trasladarnos instantáneamente o atravezar la dura roca de los acantilados.  No tardaron en aparecer libros de autoayuda con técnicas para aumentar ese porcentual. El puntapié inicial parece haber sido dado por el best-seller, ahora fuera de impresión, Powers of Mind (A. Smith, Ed. Random House, N.Y., 1975). El libro explora todas las técnicas para aumentar el porcentaje de uso de nuestra mente, desde la meditación Zen, hasta el I-Ching, pasando por la pretensiosa Meditación Trascendental; y nos cuenta un sinúmero de anécdotas de personas que curaron enfermedades incurables, o adquirieron poderes sobrenaturales, de un día para el otro, apenas porque aprendieron a usar su mente con mejor eficiencia.

¿Cuándo comenzó esta manía? Es difícil precisarlo como en toda leyenda. La idea de que nuestra mente es capaz de dominar a la materia, subyacente en el mito de las Supermentes, es muy antigua, centenas de años como mínimo (de alguna forma era una hipótesis de los alquimistas). Más recientemente algunos refieren a Einstein quien en algún reportaje habría dicho en forma imprecisa que él utilizaba 20% de su capacidad mental. Creo adivinar que lo hizo en broma. El famoso Dale Carnegie, aquel de Como ganar amigos e influir en las personas, parece que también refirió alguna vez este mito, aunque sus fuentes son desconocidas.

Pero los antecedentes más firmes, parecen provenir de experimentos que en realidad demuestran lo contrario. En la década de 1920, Karl Lashley intentó conocer la ubicación de los recuerdos. Entrenó ratas de laboratorio para recordar el camino de salida de un laberinto, y después fue retirandoles diferentes partes del cortex cerebral. Lashley reporta que en algunos casos hasta con 90% de la masa perdida la rata podía recordar el camino. Sin embargo, en los mismos informes, se cita que esas ratas pierden performance al mismo tiempo.

Experimentos para observar el área del cerebro usada durante diferentes actividades fueron realizados con personas a partir de las década de 1960. Los resultados muestran que normalmente una área pequeña es utilizada para una actividad determinada. Lo cual es bastante lógico, ya que existe un cierto grado de especialización funcional en el cerebro, y solemos realizar una tarea por vez. Por ejemplo, en este momento estoy moviendo apenas los músculos de mis dedos para escribir, y algunos de los brazos. El resto de mi masa muscular se encuentra relajada. Eso no significa que sólo un 10% de mis músculos tienen algún fin. A lo largo de un día completo, muy probablemente habré utilizado cada uno de ellos en diferentes momentos. Lo mismo acontece con el cerebro.

Algunos pacientes de hidrocefalia suelen tener el cerebro bastante comprimido y a pesar de ello son normales. Un ejemplo dado por el pediatra británico John Lorber, es el de un brillante estudiante de matemática cuya materia gris tenia un espesor de apenas 1 mm, cuando lo normal son 45 mm! Personas con daños cerebrales suelen recuperar funciones inicalmente perdidas.

Mal interpretados estos resultados llevan a la falsa idea de que gran parte del cerebro es ociosa. En realidad lo que demuestran es que el cerebro tiene una increible capacidad para reasignar funciones, y que la memoria es ubicua, se extiende en todo el volumen. Por otra parte, si aceptamos como cierta la teoría de la evolución darwinista, es muy difícil explicar como un órgano se desarrolló de forma muy avanzada sin ser utilizado. La naturaleza suele ser muy avara, da y obtiene apenas lo necesario.

Obviamente que siempre se pueden hacer hipótesis a posteriori, argumentando que hemos sido alterados genéticamente en el pasado, o que ya existió una raza de hombres más inteligentes que la actual, una catástrofe acabó con ella y los sobrevivientes olvidaron la mayor parte de sus conocimientos. Está claro que ninguna de estas ideas tiene asidero en ninguna evidencia, como sí la tiene la teoría evolucionista.

Pero esto no es todo. Supongamos que efectivamente usamos un 10% de nuestra capacidad cerebral, si llegáramos a utilizar el 90% restante, que habilidades nuevas adquiriríamos? Me imagino que hablaríamos más lenguas, haríamos cálculos matemáticos más complejos, ejecutaríamos más de un instrumento musical, etc. y otros etc. Para los fanáticos de la leyenda de la Supermente, esto no es suficiente. E imaginan habilidades extrasensoriales: telepatía, telekinesis, visión remota, por ejemplo. Adquirido aquel estado superior tendríamos poder de dominación absoluto sobre la materia. Y por último obtendríamos el dominio del tiempo. En suma, omnipotencia e inmortalidad. Estas extrapolaciones de la realidad no tienen el más mínimo asidero y parecen más bien proyecciones de los deseos de sus autores.

La verdad es que usamos nuestro cerebro en casi toda su capacidad (siempre podemos aumentarla un poco con más ejercitación). Después de mucho entrenamiento podemos especializarlo en algunas tareas, como tocar un instrumento, jugar ajedrez, aprender una lengua extranjera, o simplemente capacitarnos en una profesión. Esto ya de por sí es maravilloso, ningún otro animal de la Tierra ha demostrado tanta capacidad de autoconocimiento, aprendizaje y creación. Nuestro cerebro es nuestra marca distintiva en el reino de los seres vivos. No lo devaluamos por decir que lo usamos en su totalidad. No es necesario creer en mágicas destrezas obtenidas por medio de dudosas técnicas para conocer nuestras esperanzas y miedos, nuestras limitaciones y realizaciones. En suma para saber cual es nuestro lugar en el Universo.

sábado, 25 de enero de 2014

Volviendo a la Luna

La farsa del viaje lunar no tiene fin.  Cuarenta y cinco años después de la llegada del hombre a la Luna, la controversia se arrastra, hasta parece  aumentar.  Neil Armstrong no puede descansar en paz, perseguido por la acusación de haber engañado  a la Humanidad entera cuando dijo "un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad".  Y los outros 11 astronautas que caminaron sobre el suelo lunar, no consiguen disfrutar de su popularidad por causa de un infundado mito que afirma que las misiones Apollo fueron un gran montaje de Hollywood aliado a la NASA (hay quien afirma que Stanley Kubrick estaba atrás de las cámaras) para hacernos creer que los yanquis posaron en la Luna.

Recientemente, aprovechando fotografías de la sonda lunar china Chang'e 2 el periodista de la Folha de São Paulo, Salvador Nogueira, publicó un artículo en su blog Mensageiro Sideral dando más motivos para acabar com el escepticismo de los viajes tripulados a la Luna:  Mais 5 provas da ida do Homem à Lua.  Lo que siguió fue una tempestad de comentarios, réplicas y tréplicas que dio vértigo.  ¡¡En menos de 48 hs, un total de 187 diferentes comentaristas (no podemos saber si se trató del mismo número de personas,  es posible crear falsos avatares)  habían escrito  alrededor de 500 comentarios, es decir, 10 por hora, o mejor, 15, si consideramos que las personas duermen unas 8 hs por día!!

Muchos comentarios eran extensos y elaborados, tanto a favor como en contra de la veracidad de la historia oficial.  En general podemos clasificarlos en cuatro tipos diferentes:
  1. Persuadidos: Aquellos que están, sin sombra de duda, convencidos de la llegada del hombre a la Luna.
  2. Escépticos: Aquellos que están, sin sombra de duda, convencidos del fraude lunar.
  3. Dubitativos: Aquellos que dudan de la história pero tampoco se tragan los argumentos de los escépticos.
  4. Neutros: Aquellos que emitieron comentarios que no pueden ser colocados en ninguno de los grupos anteriores.  
El grupo de los dubitativos debe ser incorporado al de los escépticos: no encuentro razones para cuestionar la realidad  de los viajes humanos a la Luna, es un hecho histórico vastamente documentado. Juntando entonces en tres categorias resulta

Persuadidos 88 47,1 %
Escépticos 72 38,5 %
Neutros 27 14,4 %

Aunque el número de persuadidos es superior, resulta increiblemente alto el número de escépticos. Descontando a los neutros el resultado da: 55% de persuadidos para 45% de escépticos. Es un porcentaje muy grande para un evento histórico comparable a las expediciones a los polos geográficos a inicios del siglo XX (R. Amundsen, R. Scott), la travesía abajo del Ártico en submarino nuclear (1958), o el descenso a más de 10.000 m en el fondo del mar  en 1960.  Es mas preocupante si recordamos que los lectores de la Folha de São Paulo son personas con el ciclo medio concluido, la mayoría debe tener un diploma universitario, lee y se informa.  Sería muy fácil acusarlos de ignorantes. Pero sería un error. 

Como puede el mayor éxito de la tecnología reciente convertirse en un fiasco? Leyendo los comentarios escépticos, la mayor fuente de sospechas es la conclusión de los viajes. "Por que no retornamos nunca más? Retrocedió la tecnología?" - se preguntan. "Si la computadora más poderosa de los años 70 precisaba una sala inmensa para funcionar y  hoy cabe en una caja de fósforos, como puede ser que la tecnología espacial no se desarrolló en la misma proporción?" afirmam irritados pensando que esta es la mayor demostración de que todo fue un cuento del tío.  

Y sin embargo....  La tecnología aeroespacial evolucionó mucho menos que la de las computadoras.  No son apenas los cohetes que continuan siendo caros y poco seguros, los aviones también avanzaron muy poco en los últimos 40 años. Trazando una breve historia de la aviación tenemos: pimer vuelo del más pesado que el aire, 1906,  aviación comercial, 1914, aviones a chorro comerciales, 1960. Desde entonces, poca novedad. El esperado Concorde, el avión de pasajeros más rápido que el sonido, fue um rotundo fracaso comercial.  Y donde está el jet estratosférico que iria a hacer la travesía de Buenos Aires a Tokio en 3 horas? (recuerdan a Menem???)   

El programa Apollo mostró que el viaje tripulado a la Luna es posible, pero costó 25 mil millones de dólares al estado norteamericano.  Cuando fue terminado en 1975, la idea era construir una estación espacial, un puerto afuera de la superficie para facilitar los viajes, y un transbordador que permitiese ir y venir hasta el espaciopuerto en órbita.  El transbordador espacial, oficialmente lanzado en 1981,  se mostró caro y poco seguro, y fue abandonado en 2011. La NASA todavía no definió el nuevo sistema de lanzamiento.  Mientras tanto, los astronautas suben y bajan usando las naves rusas Soyuz, ¡cuyo diseño tiene mas de 50 años!  

Hoy en día, realizar el programa Apollo tendría un costo de 170 mil millones de dólares. El lucro de esta inversión no es claro.  Por eso mismo se espera mucho de la iniciativa privada y de la capacidad de innovación de la industria.  Probablemente la exploración de la Luna sea lucrativa cuando dominemos mejor la tecnología del viaje espacial.  Hasta entonces, los escépticos encontrarán  motivos para descreer de  la história.

Domingo 26 de enero.   Si mi teoría es correcta, los más escépticos deberían ser los más jóvenes.   Al final de cuentas, nosotros, que vivimos aquellas jornadas épicas de los años 1970, tenemos una percepción más fuerte de su realidad.

Lunes 27 de enero. Es interesante como algunas historias son mas creidas que otras.  En el mundo anglosajón se da el crédito del primer vuelo de un objeto más pesado que el aire (avión) a los hermanos Wilbur y Orville Wright que habría ocurrido el 17 de diciembre de 1903, en Kitty Hawk, Carolina del Norte.  No hay ningún testigo del evento, sólo las memorias escritas por los hermanos inventores. Mientras tanto, la mayoría olvidó el trabajo documentado y testimoniado por una multitud del brasileño Alberto Santos-Dumont, que recorrió triunfalmente el Campo de Bagatelle (París) en su 14-Bis el 23 de octubre de 1906.

martes, 14 de enero de 2014

Ud. es astrónomo? Yo soy de Capricornio.

Según la versión en español del Evangelio de San Mateo que tengo en mi poder los magos llegaron del Oriente diciendo: Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al Oriente y venimos a adorarle. La tradición popular dice, mientras tanto, que eran tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Del texto de Mateo se desprenden tres conclusiones y un lema, a saber: (1) que no (necesariamente) eran reyes, (2) que su número es indefinido,  (3) que hay una contradicción porque viniendo del Oriente una estrella que  está al Oriente no puede conducirlos al Occidente, hacia Belén. Y el Lema: que el Nuevo Testamento es el libro más vendido de la historia y probablemente el menos leido.

Una línea intepretativa dice que los  magos eran sabios de Oriente y como en aquella época no había sabiduría mayor que la Astrología, eran astrólogos venidos de Persia.   Hallar un evento astronómico que corresponda a la estrella de Belén que guió a los magos de Oriente, ha chocado contra la inoportuna obstinación de la evidencia científica.   Nuestra ignorancia sobre la vida de Cristo, sin embargo, aumenta las chances de  encontrar la estrella Guía, ya que según San Mateo, nació en tiempos del tretarca  Herodes, fallecido en el año 4 antes de Cristo.   ¡Toda una contradicción haber muerto antes que aquel a quien iría a sentenciar a muerte!  Pero esta incertidumbre permite extender la búsqueda hacia el pasado. 

Fue tal vez Johannes Kepler, uno de los mayores astrónomos de la historia, quien más próximo estuvo de encontrar un evento digno del nacimiento del Hijo de Dios: la  muy poco frecuente conjunción de Júpiter con Saturno en la constelación de Piscis,  constelación símbolo del cristianismo, en el año 7 AC (volvieron a encontrarse al año siguiente también). Aunque la conjunción poco tuvo que ver con una estrella porque los dos planetas  mayores del Sistema Solar estaban próximos pero de ninguna manera superpuestos formando un único cuerpo. Han sido propuestas también estrellas  novas, algunos cometas, otras  conjunciones, como la de  Júpiter con la estrella Régulus (Pequeño Rey) en la constelación  de Leo. Ninguna de estas alternativas dejó conformes a todos.  En cualquier caso, es muy llamativo  que sólo los magos del oriente hayan percibido la existencia de la estrella de Belén: no  hay registros históricos de un fenómeno rutilante, que, según el propio evangelista, ni el  mismo Herodes habría notado. ¿No sería mejor considerarla como una retórica simbólica?
Representación del cielo próximo a Belén en la noche del 28 de mayo de 7 AC.
Las estrellas más brillantes son Júpiter y Saturno, muy próximas entre si,
en la constelación de Piscis.  (Realizado con el programa Stellarium, v 0.12.0)

De la misma forma que los  astrólogos magos  no saben qué fue la estrella de Belén, tampoco han podido nunca confirmar ninguna de sus otras afirmaciones.  Es confuso entonces que Vicente Massot diga en La Nación del 3 de enero de 2014 (link a la nota) , que la Astrología habría de  poner las bases de la moderna astronomía. Seamos más precisos. Una disciplina  nacida entre los ríos Tigris y Éufrates alrededor del año 2000 AC, evolucionó hacia dos caminos diferentes: el del  pensamiento riguroso y verificable (la filosofía de la ciencia prefiere hablar de falsabilidad de sus afirmaciones) que llamamos Astronomía y el simbólico y místico que llamamos Astrología. A pesar de lo que se afirma, el distanciamiento de la Astrología con la objetividad comenzó ya en tiempos de la Grecia Clásica: sus filósofos naturales habían descubierto que el camino del Sol por el cielo iba cambiando lentamente (hoy atribuimos este fenómeno a la  precesión del eje de la Tierra), y que los signos del Zodíaco ya no se correspondían más con aquellos definidos en la Mesopotamia de Medio Oriente dos milenios antes. Con el pasar de los siglos, las contradicciones fueron aumentando. Por ejemplo: ¿De qué forma incorpora  la Astrología a los astros descubiertos recientemente?  ¿A cuáles?  Plutón, influyente aún en las Cartas Astrales, ha sido reclasificado recientemente como planeta menor, uno más de los miles  que abundan en el Sistema Solar.  ¿Habría que tener en cuenta a todos ellos también?  Y las galaxias, ¿no deberían ser incluidas en las cartas astrales?  ¿Cómo influye el Agujero  Negro del Centro Galáctico ¿Y las estrellas pulsares?  ¿De qué manera afecta a nuestra carta astral  la expansión del Universo? 

¿Se plantearon estas preguntas los astrólogos alguna vez?  Dudo mucho.  No hay en su historia ninguna innovación relevante: sigue siendo la misma mirada asombrada y curiosa de  hombres que daban sus primeros pasos en la civilización, casi 4000 años atrás.  Mientras tanto,  la Astronomía  descubrió planetas, estrellas, galaxias, nubes de gas, un paisaje  apasionante y completamente nuevo, insospechado por los magos de oriente. También decifró la matemática íntima del movimiento planetario: la Ley de la Gravedad. Comprendió   la forma en que la luz de las estrellas se propaga en el vacío llegando hasta nosotros, y  descubrió otras formas de luz que nuestros ojos no perciben. Osó, temerosamente, sacar el centro del Universo del Centro de la Tierra y pensar que también las estrellas nacen y mueren,  que no son estáticas como afirmaban los astrólogos. Y en un movimiento que creyó acercarlo a aquel Dios de los magos, el astrónomo devenido en astronauta caminó sin protección, literalmente cayendo, fuera de la base sólida de la superficie terrestre.

Los astrólogos, a pesar de negar interés por cualquier confirmación independiente, se  entusiasmaron cuando Michel Gauquelin en la década de 1950 publicó un estudio estadístico  sobre el momento del nacimiento de deportistas famosos y la posición del planeta Marte  en el cielo: el efecto Marte como fue bautizado, nunca confirmado por estudios de otros investigadores, sería, sin embargo, una demostración de que el método astrológico está equivocado.  ¡Vaya contradicción!

Lo cierto es que, aunque nacidos en la misma cuna, nada le debe la Astronomía a la Astrología.  Más allá de nuestra cara de perplejidad y desconcierto cuando alguien nos pregunta la profesión:  ¿Ud. es astrónomo? ¡Qué interesante!  Yo soy de Capricornio.